Ubicada a dos kilómetros de la costa de San Francisco y capacidad para solo 336 prisioneros, la cárcel albergó a varios criminales célebres, incluido Al Capone, el jefe de la mafia en la era de la prohibición de venta de alcohol, y fue escenario de muchos intentos de escape increíbles por parte de los reclusos.
Trump ha hecho de la represión de los delitos, en particular los cometidos por migrantes, un elemento central de su segundo mandato en la Casa Blanca, iniciado en enero.
«Cuando éramos una nación más seria, en tiempos pasados, no dudábamos en encarcelar a los criminales más peligrosos y mantenerlos alejados de cualquiera a quien pudieran hacer daño. Así es como se supone que debe ser», escribió Trump el domingo.
«No toleraremos más a estos delincuentes en serie que esparcen suciedad, derramamiento de sangre y caos en nuestras calles», aseguró.
Con información de AFP.




