Una provocación del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, al sugerir que Estados Unidos retome el control del Canal de Panamá generó una reacción inmediata en toda América Latina.
La idea fue publicada inicialmente en las redes sociales, el sábado previo a las vacaciones de Navidad, y rápidamente encontró oposición del gobierno panameño y de otros países de la región, que reafirmaron el derecho soberano de Panamá sobre la ruta interoceánica.
La propuesta de Trump generó una ola de solidaridad, con respuestas prácticamente unánimes de países como México, Chile, Colombia, Venezuela y Bolivia.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, fue tajante en su respuesta. En un comunicado que pretendía conmemorar el cumplimiento de 25 años de la entrega del Canal, destacó que «cada metro cuadrado del Canal de Panamá y sus áreas adyacentes pertenece a Panamá y seguirá siéndolo».
Trump recargado
La provocación de Trump no se limitó a un posteo aislado. Al día siguiente, durante un acto con 20.000 simpatizantes en Phoenix, Arizona, insistió en la necesidad de revertir la gestión del Canal a Estados Unidos, o de reducir las tarifas para los barcos norteamericanos que cruzan el lugar.
La propuesta de Trump sobre el Canal de Panamá parece resonar con la postura expansionista e intervencionista del expresidente, algo que es ampliamente rechazado por varios líderes latinoamericanos.




