El reciente evento «Señora de las Cuatro Décadas» culminó con un balance altamente positivo, consolidándose no solo como un desfile, sino como una plataforma de encuentro y sanación emocional para las mujeres que participan. La organizadora, Patricia Larrea, junto a la actual reina del certamen, Paula López, subrayaron en una reciente entrevista la importancia de este espacio que va más allá de la belleza física.
Durante el encuentro, se destacó la impecable logística y la armonía del evento, factores que, según las protagonistas, permitieron crear un ambiente de confianza. Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la representación de las distintas etapas de la vida de la mujer a través de una puesta en escena que incluyó a varias generaciones de una misma familia, un gesto que resonó profundamente en el público.
Más allá de la pasarela
Para muchas de las participantes, el certamen representa un punto de inflexión. Paula López, quien resultó elegida reina, confesó que su participación surgió como un desafío personal tras años de postergar sus propios deseos por las exigencias de la rutina y la vida familiar. «Es un despertar, te ayuda a reencontrarte contigo misma y a mejorar la autoestima», afirmó López, resaltando el rol fundamental del apoyo del entorno cercano para romper prejuicios y fortalecer la seguridad personal.
Larrea, organizadora del evento, enfatizó que el objetivo central es desmitificar la idea de que estos certámenes son frívolos. «No se trata de ver quién es más linda, sino de transmitir un mensaje de superación y compañerismo», explicó. Además, valoró la «hermandad» que se genera entre las mujeres, muchas de las cuales llegan al certamen con inseguridades y terminan formando lazos de amistad sólidos que perduran en el tiempo.
Mirada a futuro
El éxito de la convocatoria ha generado expectativas inmediatas. Ante la consulta de la audiencia, la organización confirmó que ya se están recibiendo pedidos para ampliar las categorías a «cinco y seis décadas» en próximas ediciones. Este fenómeno demuestra, según Larrea, que existe una necesidad latente en las mujeres de diferentes edades por tener espacios donde se valore su historia, su resiliencia y su vitalidad, lejos de los estereotipos tradicionales.




