La muerte de Jonathan Correa, el adolescente de 15 años que falleció tras golpizas de su padre, volvió a colocar en discusión los niveles de violencia contra niños, niñas y adolescentes en Uruguay.
De acuerdo con el SIPIAV, en la mayoría de las situaciones registradas la agresión provino del padre progenitor. Además, nueve de cada diez casos fueron detectados cuando la violencia ya era recurrente y, en casi tres de cada cuatro, las autoridades actuaron cuando las situaciones eran crónicas, con más de seis meses de ocurrencia.




