Entre las víctimas se encuentran 27 niñas y monitores del campamento cristiano Camp Mystic, ubicado a orillas del río Guadalupe, donde había cerca de 750 personas al momento del desborde. El sheriff confirmó que cinco campistas y un monitor seguían desaparecidos, además de un niño que no formaba parte del campamento.
Equipos de rescate con helicópteros, drones, unidades caninas y más de 2.000 socorristas y efectivos trabajan en las zonas afectadas. El jefe de policía de Kerrville, Jonathan Lamb, indicó que se realizaron rescates casa por casa, incluso ingresando por ventanas para evacuar personas atrapadas.
La lista de desaparecidos incluye casos como el de Javier Torres, de 24 años, que en la localidad de Hunt excava entre el lodo en busca de su abuela. Ya encontró los cuerpos de su abuelo y de dos niños.
En medio de la emergencia, el presidente Donald Trump anunció que visitará Texas el viernes junto a la primera dama Melania Trump. Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt defendió la actuación del Servicio Meteorológico Nacional ante críticas por los recortes presupuestarios. Según explicó, se emitieron alertas de manera oportuna, aunque muchas personas estaban dormidas o sin acceso a sus teléfonos en ese momento.
En las últimas horas, varios funcionarios evitaron pronunciarse sobre los protocolos de aviso. El sheriff Leitha sostuvo que esas preguntas “necesitan respuesta” y que se evaluará el funcionamiento del sistema de alerta.
Las inundaciones en Texas no son un fenómeno aislado. Científicos advierten que el cambio climático ha incrementado la frecuencia y severidad de eventos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones. Según el meteorólogo Shel Winkley, las lluvias intensas, como las registradas el viernes con casi 300 milímetros por hora, son más probables en suelos resecos y áridos.




