El Ejército de República Democrática del Congo (RDC) y el grupo Movimiento 23 de Marzo (M23) protagonizaron este martes nuevos combates en la provincia de Kivu Norte (este) tras varios días de calma y después de que los rebeldes decretaran un alto el fuego unilateral en la zona.
En respuesta, el Gobierno de RDC aseguró que «toma nota» del comunicado final de la cumbre celebrada para abordar el conflicto en el este del país y reiteró su llamamiento al «fin de la presencia militar» de tropas de Ruanda en esta zona, donde apoyan al M23.
Por su parte, el grupo rebelde amenazó este mismo martes con avanzar hacia la ciudad de Bukavu, capital de la provincia de Kivu Sur (este), tras acusar al Ejército y a sus milicias aliadas de cometer «atrocidades» contra la población civil en la zona.
El M23 es un grupo rebelde integrado principalmente por tutsis congoleños y respaldado por Ruanda que lanzó una nueva ofensiva a finales de 2022, tras el conflicto entre 2012 y 2013, que se saldó con un acuerdo de paz, lo que ha elevado las tensiones entre RDC y Ruanda, que acusa a Kinshasa de reprimir a los tutsis congoleños con apoyo de grupos armados como las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) —fundada por hutus huidos tras el genocidio en Ruanda en 1994— y otras milicias locales.




