Trump planteó el martes la posibilidad de que Estados Unidos tome el control de ese territorio y lo convierta en un destino turístico costero, propuestas de las que no dio detalles ni plazos, pero que de inmediato provocaron indignación internacional y advertencias contra una «limpieza étnica».
En este marco, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, celebró «el audaz plan de Trump» y ordenó a su ejército «preparar un plan para permitir a los habitantes de Gaza salir voluntariamente».
Guerra en suspenso
Desde el 19 de enero rige una tregua que ha permitido la liberación de 18 personas secuestradas por Hamás a cambio de la excarcelación de cientos de presos palestinos.
El acuerdo también supuso un «aumento masivo» de la ayuda humanitaria al enclave, donde entraron «más de 10.000 camiones en las dos semanas transcurridas desde el alto el fuego», dijo Tom Fletcher, jefe de la agencia de coordinación de la ayuda humanitaria de la ONU (OCHA).
Ahora, Israel y Hamás, con la mediación de Catar, Egipto y Estados Unidos, deben negociar los detalles de la segunda fase de esta tregua para poner un fin definitivo a la guerra y liberar al resto de rehenes que siguen vivos.




