Según detallaron desde la Policía, este tipo de maniobras requiere una precisión milimétrica por parte del piloto, quien debe mantener el helicóptero en posición estática mientras los efectivos descienden de forma controlada.
Lugo subrayó que “la importancia del entrenamiento es que estén preparados, ya que la maniobra que realiza el piloto es riesgosa y debe mantener el helicóptero quieto. El efectivo que salta también debe hacerlo con la mayor seguridad posible”. Añadió que estas misiones se entrenan para brindar apoyo en operativos vinculados a drogas, crimen organizado y otras amenazas.
Durante el ejercicio también se destacó la participación de tiradores aéreos del grupo GEO, personal capacitado para disparar desde aeronaves en movimiento, una capacidad que permite a las fuerzas de seguridad actuar con precisión en contextos críticos.
Actualmente, los entrenamientos se realizan cada seis meses, pero las autoridades evalúan aumentar su frecuencia. “Estamos en planes de hacerlo trimestralmente”, informó Lugo.
“Lo que se debe apuntar acá es siempre a mantener los estándares más altos de entrenamiento para las fuerzas especiales, utilizando la aeronave como medio de transporte y las técnicas de rápel como método de infiltración”, concluyó el subcomisario.




