En esa instancia, la SCJ entendió que solo se podía pedir que no se aplicara la pena de muerte, algo que generó tensiones diplomáticas y la respuesta de la embajada de Estados Unidos, que aseguró que Uruguay no tenía potestades ni podía poner condiciones.
Finalmente, se reconoció que no se podían exigir garantías y González Valencia fue juzgado en Estados Unidos.
En abril de este año, el narcotraficante apeló la condena de cadena perpetua. En la sentencia, que fue divulgada por el distrito de Columbia y publicada por El País, se detalló que su defensa utilizó los fallos uruguayos que advertían que la aplicación de esta pena vulneraría el orden público del país.
Su abogado pidió aplicar el principio de cortesía internacional, pero el Tribunal de Apelaciones estadounidense calificó el argumento de frívolo y confirmó la condena a cadena perpetua por conspiración para distribuir miles de kilos de cocaína en Estados Unidos. González Valencia cumplirá cadena perpetua en una prisión federal de ese país.




