El avance de organizaciones criminales desde Brasil registra nuevos movimientos en Uruguay, con el crecimiento del denominado Primer Comando de la Frontera (PCF), según datos relevados en las últimas semanas.
El grupo identifica sus cargamentos con siglas propias y mantiene una estructura horizontal. Fuentes vinculadas al seguimiento de estas organizaciones indicaron que tuvo origen en la zona del Cuy, en Rocha, y actualmente cuenta con más de 100 integrantes detectados.
La expansión se ha registrado en departamentos como Cerro Largo, Maldonado y Treinta y Tres. Dentro de la organización, las tareas se distribuyen en áreas de logística, distribución, vigilancia, sicariato y lavado de activos.
Investigaciones policiales detectaron mecanismos de reclutamiento coercitivo, que incluyen la incorporación de consumidores a la cadena de distribución para saldar deudas.
El PCF participa en tráfico interno e internacional de drogas, principalmente cocaína, además de pasta base y marihuana. También se ha identificado disponibilidad de armamento.
La organización es investigada por homicidios, sicariato, rapiñas a comercios y remesas, así como por maniobras de lavado de dinero mediante financiamiento a ONG y el uso de empresas como automotoras, ventas de piscinas y casas de cambio.
En Uruguay se han realizado procedimientos que afectaron a integrantes del grupo, incluyendo la detención y deportación a Brasil de uno de sus líderes. El crecimiento de esta organización es seguido por las autoridades en función de su capacidad de expansión en el territorio.
El PCF participa en tráfico interno e internacional de drogas, principalmente cocaína, además de pasta base y marihuana. También se ha identificado disponibilidad de armamento.
La organización es investigada por homicidios, sicariato, rapiñas a comercios y remesas, así como por maniobras de lavado de dinero mediante financiamiento a ONG y el uso de empresas como automotoras, ventas de piscinas y casas de cambio.
En Uruguay se han realizado procedimientos que afectaron a integrantes del grupo, incluyendo la detención y deportación a Brasil de uno de sus líderes. El crecimiento de esta organización es seguido por las autoridades en función de su capacidad de expansión en el territorio.




