Según relataron varios familiares, los efectivos viven bajo un alto nivel de estrés. Esa fue una de las razones por las que un grupo de soldados decidió regresar antes de tiempo. “No aguantaban más”, comentó uno de los allegados.
Tanto el gobierno uruguayo como Naciones Unidas autorizaron las salidas, pero el regreso se concretó sin apoyo logístico ni económico. Los soldados costearon los pasajes y los gastos del retorno por su cuenta.
Tras el fallecimiento del nuevo integrante del contingente, la ministra Lazo se comunicó con las familias para convocarlas a una reunión informativa. En el encuentro, le reclamarán una fecha concreta para el relevo y solicitarán atención médica y psicológica para los efectivos.
Los soldados que ya están en Uruguay solo recibieron los 20 días de licencia correspondientes y, hasta el momento, no accedieron a apoyo psicológico institucional.




