Más de 3.700 personas fueron atendidas en Irak por problemas respiratorios debido a la tormenta de arena que azotó el centro y el sur del país.
La tormenta también obligó a los aeropuertos de Najaf y Basora a suspender temporalmente sus vuelos el lunes, según las autoridades aeroportuarias.
Un fenómeno meteorológico y ambiental
Aunque el fenómeno dio una tregua relativa en 2023 y 2024, las tormentas de arena —que suelen producirse en primavera— han empeorado tanto en número como en intensidad en los últimos años en Irak, uno de los cinco países del mundo más vulnerables a ciertos efectos del cambio climático y la desertificación.
En el pasado este fenómeno obligó a las autoridades a cerrar escuelas y oficinas públicas. Según el Ministerio de Medio Ambiente, en los próximos 25 años el número de «días de polvo» debería ir en aumento.




