En el marco de la edición número 83 del programa «Domingos sin Fronteras», la joven cantante Celina Zeballos compartió su historia de esfuerzo y dedicación. Oriunda de Montevideo pero radicada desde hace años en la ciudad de Castillos, Celina se ha convertido en una figura emergente dentro de la música folclórica nacional.
Su vínculo con la música comenzó en 2014, impulsada inicialmente por el interés de aprender a tocar la guitarra, un instrumento que ya formaba parte de su entorno familiar. Lejos de ser un pasatiempo pasajero, la música se transformó en su proyecto de vida. «Empecé con el capricho de aprender guitarra y resultó que me fue muy bien», relató la artista, quien además cuenta con el respaldo de sus padres, pilares fundamentales en su trayectoria y quienes la acompañan activamente en cada una de sus presentaciones.
Actualmente, Celina cursa el último año de bachillerato y ya tiene claro su futuro académico: planea estudiar Veterinaria, una carrera que conecta directamente con su pasión por los animales, especialmente por los caballos. Esta dualidad entre la exigencia académica y su desarrollo artístico define su presente. «No hay que bajar la cabeza», enfatiza, al referirse a los comentarios críticos que puede enfrentar por su juventud, optando por mantenerse enfocada en su crecimiento personal y artístico.
La joven intérprete, que recientemente ha grabado nuevas canciones, destaca por mantener un perfil bajo y una marcada vocación solidaria, habiendo participado en eventos benéficos en residenciales de ancianos y actividades comunitarias. Su compromiso va más allá de su propia carrera, ya que busca incentivar a otros jóvenes a seguir sus sueños, ofreciéndoles apoyo y oportunidades, tal como ella misma lo hace al integrar a nuevos músicos en su banda.
Zeballos, quien ya es reconocida en su comunidad por docentes y compañeros, se perfila como un ejemplo de perseverancia para los jóvenes del interior del país. «Si luchas por tus sueños, tarde o temprano siempre se cumplen», concluyó la artista.




