El tránsito de buques de carga a través del estrecho de Ormuz experimentó un repunte significativo este lunes, alcanzando los 35 navíos, la cifra más alta registrada desde el estallido de la guerra en Oriente Medio a finales de febrero. Este incremento se produce tras el memorando de acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos, marcando una recuperación progresiva frente al promedio inferior a 10 buques diarios que se mantuvo durante el punto más crítico del conflicto.
Pese a la reapertura de la vía, la estabilidad de la ruta permanece bajo tensión. Tras un breve anuncio de cierre por parte de Teherán en respuesta a ataques israelíes en Líbano, ambas potencias lograron un entendimiento para asegurar la navegación. No obstante, las declaraciones del jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sugieren un cambio en el paradigma de gestión: «La administración del estrecho de Ormuz nunca volverá a ser lo que era antes de la guerra», afirmó, dejando entrever que Irán asumirá el control de la vía, lo que abre interrogantes sobre posibles peajes o tasas de tránsito.
En paralelo, la flexibilización de las medidas estadounidenses ha permitido que la denominada «flota fantasma» de petroleros iraníes opere sin restricciones inmediatas. Washington autorizó la reactivación de todas las transacciones vinculadas a la producción, venta y transporte de hidrocarburos de origen iraní hasta el próximo 21 de agosto. Actualmente, el volumen de tráfico diario, aunque creciente, sigue representando cerca de un tercio de la capacidad operativa habitual observada en tiempos de paz, cuando la ruta acogía diariamente a unos 120 buques.




