Se cumplen 52 años del golpe de Estado del 27 de junio de 1973, cuando el país vivió uno de los episodios más disruptivos y decisivos de su historia reciente.
Dos semanas de paro
Esa madrugada del 73, tanques del ejército rodearon el Palacio Legislativo y el presidente Juan María Bordaberry decretó la disolución del Parlamento, instaurando un gobierno cívico-militar que marcaría el inicio de una dictadura de doce años.
La respuesta popular fue inmediata y contundente: la Huelga General, una de las acciones de resistencia más masivas y significativas del movimiento obrero uruguayo.
Los trabajadores de los primeros turnos de las fábricas y otros sectores estratégicos paralizaron la producción y ocuparon sus lugares de trabajo. La huelga, que duró oficialmente 15 días, paralizó bancos, puertos, comercios e industrias en todo el país, y contó con el apoyo activo de estudiantes y amplios sectores de la sociedad.
Como respuesta a las formas de resistencia, desde el poder de facto se violaron derechos humanos, con detenciones arbitrarias, censura y casos de tortura y desaparición forzosa que a nuestros días aguardan por su esclarecimiento.
La Huelga no logró su objetivo inmediato de restablecer la vigencia de la Constitución y frenar el avance de la dictadura, sin embargo, su impacto fue profundo y duradero, consolidándose como un hito de resistencia ciudadana.




